martes, 16 de febrero de 2016

Empresas Polar no produce alimentos



William Serafino

Empresas Polar tiene más de 60 años promocionándose de forma desesperada y brutalmente fastidiosa como "la principal empresa productora de alimentos" de Venezuela. En su caso particular, el recurso propagandístico de repetir hasta la saciedad una mentira hasta que se convierta en verdad, no le ha rendido los beneficios políticos anhelados.

Parásitos por obra y gracia del rentismo petrolero

Sólo basta revisar por encimita la producción propagandística de Empresas Polar para darse cuenta de los cuantiosos esfuerzos narrativos y mediáticos que ha destinado dicha organización para convencernos de que verdaderamente existe una carga genética proveedora de infinita "genialidad", "brillantez" e "inventiva" corriendo de generación en generación por la sangre de la familia Mendoza.


Por más que Empresas Polar busque desesperadamente posicionarse como la organización empresarial pionera en la "producción" de alimentos, dirigida ayer y hoy por "excelsas personalidades" del mundillo universitario caraqueño, la historia económica venezolana del siglo XX les arrebata las alas de cartón piedra y los sienta de nalgas como corresponde.

En ninguna publicidad de Empresas Polar se dice, por ejemplo, como Eugenio Mendoza consiguió ser el principal accionista venezolano de la transnacional gringa Cargill mediante la captación fraudulenta de la renta petrolera. Tampoco dicen que la monopólica infraestructura agroindustrial que exhiben en la actualidad (molinos, empaquetadoras, etc.), publicitada durante los años 60 y 70 como el logro empresarial más importante de la época, estuvo íntimamente relacionada al saqueo estructural de la renta petrolera, a la definitiva (y estilizada) dependencia tecnológica, a jugosos contratos de importación de materias primas e insumos y al abandono absoluto de la producción agrícola.


Mencionado proceso de neocolonización económica tuvo como principal figura al diplomático y lobbysta comercial Luis Alejandro Mendoza Fleury (pionero de Empresas Polar), quien entre los años 1942-1955 estaría relacionado en ciudades como Philadelphia y New York con emporios transnacionales (Cargill, General Mills, Standard Oil, etc.), diseñando y planificando como se entregaría sin chistar, durante la segunda mitad del siglo XX, la renta petrolera a cambio de chatarra agroindustrial, insumos tecnológicos y materia prima agrícola.

El operador interno de este pacto económico fue Eduardo Mendoza Goiticóa (hermano de Eugenio Mendoza), quien asumió la jefatura del Ministerio de Agricultura y del Ministerio de Fomento durante el gobierno de Rómulo Betancourt. Fueron desde esas posiciones de poder, y en nombre de la "industrialización venezolana", que el constante (y casi absoluto) flujo de la renta petrolera fue a parar en Estados Unidos en pro de la consolidación de contratos de importación, concesiones financieras y atractivas exoneraciones fiscales que ya venía macerando Luis Alejandro Mendoza Fleury. 

 


Una familia comprometida con la entrega del país. Un sembradío de chapas y botellas

Empresas Polar durante este proceso histórico se posicionó en el espectro económico venezolano como el principal cartel de importación, procesamiento, empaquetado y comercialización de agroconfeti extranjero. La actividad parasitaria de dicho emporio nunca planteó dentro de su diseño económico incentivar por cuenta propia la siembra nacional de maíz, girasol, arroz, tomate, entre otros rubros necesarios para que Empresas Polar se autoabastesca y siga manteniendo la vorágine constante en sus líneas de empaque.

Optaron por la solución más lucrativa: sacarle el máximo provecho a la renta petrolera en detrimento de la agroproducción

La decisión (estratégica) de Empresas Polar dirigida a no propiciar la producción nacional de rubros agrícolas indispensables fue vorazmente estimulada por el deseo infinito de conseguir ganancias superlativas con el menor esfuerzo posible. Esta es la "inventiva" y la "brillantez" a la cual se refieren.

Invertir capital en producción, en tecnología de punta y en la ampliación de las capacidades productivas del campo venezolano, incluso desde la lógica contaminante del monocultivo patentada por Monsanto, significaba para Empresas Polar perder tiempo, y el tiempo es dinero. Optaron por la solución más lucrativa: sacarle el máximo provecho a la renta petrolera, con el firme propósito de favorecer desmesuradamente la megaimportación de maíz, girasol, arroz, pasta de tomate, trigo, aceites vegetales, lomo de atún, estabilizantes, compuestos químicos, maquinarias, nuevas líneas de empaquetado y cualquier tuerquita, fusible o bombillito que necesite el castillo de naipes para verse reluciente.



La verdad duele tanto como las expropiaciones

En el año 2005 fueron expropiados en el estado Barinas los silos de Empresas Polar (bajo el nombre de Promabasa) por incurrir en prácticas de sabotaje y desestabilización económica.
Cinco años más tarde, en el estado Lara se expropiaron 21 hectáreas de terreno propiedad de Empresas Polar. En dicho espacio se encontraban enormes depósitos y galpones en condición ociosa, donde aparcaban de vez en cuanto tres o cuatro gandolas haciendo el paro de que ahí entraba y salía infinidad de mercancías.

Si bien estas dos importantes expropiaciones favorecieron a que la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (Casa), adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Alimentación, colocase bajo absoluta rectoría pública la administración de los silos más importantes del país, el dato que está de fondo es mucho más doloroso para Empresas Polar: quedó en evidencia ante el país que tienen grandes silos para almacenar materia prima importada, monumentales plantas para procesarla y empacarla, pero no tienen ni una mínima hectárea sembrada.

El Estado: el único que siembra en Venezuela

La orfandad agrícola y la exorbitante dependencia de las importaciones alimentarias que dejó Empresas Polar tras 50 años de operaciones en Venezuela es abismal. Tanto así que durante la era puntofijista y el califato tropical de la familia Mendoza, el PIB agrícola no superó la microscópica cifra del 7%.

En el año 2013, el estado Portuguesa, como consecuencia de la efectiva política de apoyo técnico y financiero a productores agrícolas por parte del Gobierno Bolivariano, rompió su propio récord del año 2010 en producción de maíz y arroz con un total de 1 millón 665 mil 417 toneladas.

A finales de ese mismo año, la producción agrícola en general subió en 10,6% en comparación con el 2012.

La fábrica Pronutricos, rescatada de la quiebra por el Gobierno Bolivariano hace varios años, y encargada de fabricar harina de maíz, también rompió su propio récord de producción con 12 mil toneladas puestas a la disposición de la población en la red pública de comercialización.
Este intensivo nivel de productividad agrícola se mantuvo durante el año 2014. La producción de arroz específicamente aumentó en un 20% al cierre del año en cuestión y la producción de maíz se estabilizó en la inédita cifra presentada arriba.

Durante el año 2015 se prevé mantener estos altos niveles de producción agrícola con la puesta en marcha del Plan Siembra Soberana, el cual tiene como eje operativo cultivar 960 mil hectáreas de distintos tipos de cereales, además de ofrecer 26.000 toneladas de semillas y asistencia técnica a medianos y pequeños productores.
Por su parte, la producción de girasol, debido a las diversas inversiones que realiza el Gobierno Bolivariano en el estado Portuguesa, agregará mil toneladas adicionales al consumo interno, lo cual supera con creces las expectativas del año 2013.

El Estado venezolano, administrado primero por el Comandante Chávez y ahora por Nicolás Maduro, es el único actor económico que ha invertido seriamente en la producción agrícola, consolidando inversiones a la largo plazo, reforzando sistemas integrados de abastecimiento, almacenaje y asistencia técnica, elevando la productividad en fábricas y plantas rescatadas de la quiebra, fiscalizando el transporte de alimentos; en fin, un organigrama efectivo de políticas públicas dirigidas a reducir paulatinamente las importaciones alimentarias.


El Estado venezolano, cuando Chávez y ahora con Maduro, es el único que ha invertido seriamente en la producción agrícola

Polar no invierte nada

Empresas Polar no desea invertir sus ingentes recursos financieros depositados en el extranjero en la siembra de rubros agrícolas estratégicos para el país. Su actividad consiste, única y exclusivamente, en procesar, empacar y comercializar el maíz, el arroz, el girasol y otros rubros que produce el Estado venezolano de vital importancia para que Empresas Polar extienda su condición de indigencia económica.


Empresas Polar también importa, procesa, empaca y comercializa productos a base de trigo, lomo de atún y pasta de tomate, y no lo hace con recursos financieros propios, sino con las divisas que genera el Estado venezolano a través de Pdvsa.

Empresas Polar es, simple y llanamente, una bodega de proporciones industriales que subsiste a partir de lo que producen los demás, en este caso, el Estado venezolano. Y aún con esta innegable realidad económica que pesa sobre su lomo, Lorenzo Mendoza, el bodeguero responsable del castillo de naipes, todavía tiene el caretablismo de decir que el Gobierno Bolivariano no estimula la producción privada, cuando todos sabemos que necesita desesperadamente del Estado para seguirse batiendo una de empresario en New York.

Pero ese caretablismo viene incluido en su bozal de genes atiborrados de "genialidad"

Al igual que su padre y abuelo, la "brillantez" e "inventiva" de Lorenzo Mendoza radica en su compulsiva agromitomanía, pues en verdad él cree que tanta Harina Pan empaquetada y vendiéndose en comercios es producto de "su esfuerzo" y no de las divisas que le entrega el Estado venezolano, y ni qué decir de las gandolas llenas de arroz y de maíz que se le expenden desde los silos de la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (Casa).

Cachetada final

Las principales marcas de Alimentos Polar dependen a totalidad de la importación realizada a través de las divisas preferenciales entregadas por el Estado venezolano y del potencial productivo en el área agrícola que ha impulsado el Gobierno Bolivariano en 16 años.

Harina Pan, Arroz Primor, Mazeite y Mantequilla Mavesa dependen del maíz, del arroz y del girasol producido, almacenado y distribuido por el Estado venezolano, como también de las divisas que éste último genera para suplir las parasitarias necesidades procesadoras de Empresas Polar a través de importaciones subsidiadas.



Pastas Primor, Pampero (salsa de tomate), Atún Margarita, Rikesa y Migürt dependen de materias primas y estabilizantes artificiales que no se producen en Venezuela, por lo cual es necesario que venga nuevamente el Gobierno Bolivariano, aquel que supuestamente no le da estímulos a la empresa privada, a entregarle los dólares que no producen para que puedan realizar sus importaciones. Sólo así podrán seguir siendo parte de esa casta de inútiles llamada "empresariado nacional".


La misma mecánica ociosa, improductiva y fraudulenta se pone de manifiesto cuando sólo por medio de los dólares de Pdvsa, Cervecería Polar, puede importar cebada y lúpulo para fabricar cerveza, o cuando la inmensa gama de bebidas Pepsico, administrada por Empresas Polar, exigen con exactitud el mismo malacostumbrado procedimiento.

Polar nunca se interesó (ni se interesará) en producir alimentos. Y tanto es así que esa misma lógica improductiva llegó hasta tal punto que hasta el plástico con el que envuelven la Harina Pan, la botellita de Pampero y el frasquito de Migürt, también son importados con dólares que les otorga el Gobierno Bolivariano. Los pequeños detalles que ratifican el carácter lumpenburgués de Empresas Polar.

Fuente: http://misionverdad.com/    

viernes, 10 de abril de 2015

Sepa quien es “El Gato” Félix Rodríguez, el agente CIA que mató al CHE

Trayectoria de un asesino que ahora se encuentra en Panamá participando en foros de debate


Por Resumen Latinoamericano


En Miami, se cuenta cómo George Bush, el padre, entonces operativo de la CIA encargado de operaciones anticubanas, conoció a Félix Rodríguez Mendigutía, ex agente de la policía de Batista, mientras reclutaba a emigrados cubanos para conformar una tropa de matones y saboteadores.

Después de un riguroso entrenamiento, el grupo “de élite” iba a actuar en territorio cubano simultáneamente a la invasión de Playa Girón en el marco de la famosa Operación 40 concebida por el vicedirector de la CIA, Charles Cabell.

Así fue como se reunió a individuos tales como: Luis Posada Carriles, Frank Sturgis, E. Howard Hunt, Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, Rafael Quintero, José Basulto, Herminio Díaz y Bernard Barker, que luego aparecieron vinculados a los trucos más sucios de los que conformaban ya la mafia miamense.


Sobrino de José Antonio “Toto” Mendigutía Silvera, Ministro de Obras Públicas y cercano colaborador del dictador cubano Fulgencio Batista, el joven Félix Rodríguez (más precisamente Félix Ismael Fernando José Rodríguez Mendiglutía), ex alumno de la Havana Military Academy y agente del aparato represivo batistiano, tenía todas las características para sumarse a esta tropa de sicarios. Apenas reclutado, Félix Rodríguez parte hacia la base norteamericana del canal de Panamá para recibir entrenamiento en sabotaje y terrorismo.


UNA PRIMERA MISIÓN DESASTROSA

Pocos meses más tarde, a finales de 1960, la CIA le confía su primera misión. Llega a Cuba el 14 de febrero de 1961, con otros agentes, a bordo de una lancha rápida que los deja en una zona próxima a Arcos de Canasí, en los límites de las provincias de La Habana y Matanzas. Desembarca con dos toneladas de equipos y explosivos que son descubiertos, pocos días después, por la Seguridad de Estado cubano, gracias a un agente infiltrado en la operación.


Félix Rodríguez también venía con instrucciones para la contrarrevolución interna para que, entre otras operaciones, se provocara la voladura del puente de Bacunayagua en los momentos en que se produjera la invasión proyectada.
 
Llega el momento de la invasión de Playa Girón (Bahía de Cochinos). Fracasa miserablemente, en menos de 72 horas. La Revolución Cubana no sólo aplasta entonces a la fuerza invasora sino que capturan más de un millar de mercenarios.


Perseguido por la Seguridad del Estado, Rodríguez se esconde en casa de un contrarrevolucionario y contacta con un funcionario de la embajada española, agente de la CIA, quien organiza su salida del país a través de la embajada venezolana.
 
Tras la derrota de Playa Girón los círculos extremistas de Miami acusaron furiosamente al gobierno de Kennedy de haberlos “traicionado”. Pero el presidente estaba también furioso. Despidió al director de la CIA, Allen Dulles, a su vicedirector, Charles Cabell, y al jefe de las operaciones encubiertas, Dick Bissell.

En 1963, Kennedy es asesinado. La implicación de varios conspiradores cubanos, incluyendo a Félix Rodríguez, Frank Sturgis, Herminio Díaz, Orlando Bosch, los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll y, particularmente, Luis Posada Carriles, es considerada por varios investigadores del tema. 



Por otro lado, el papel de George Bush, Richard Nixon y de varios reyes del petróleo de Texas es también cuestionado. George Bush estaba en Texas aquel día. Siempre dijo no recordarse con precisión de sus actividades. Tampoco Félix Rodríguez se recuerda. Sin embargo, años después, fue desclasificada una carta del Jefe del FBI, en la cual J. Edgar Hoover explicaba cómo un tal “Señor George Bush de la CIA” había informado acerca de la reacción de los círculos cubano-americanos de Miami después del asesinato.

EN FORT BENNINGS, CON POSADA Y MAS CANOSA

A su regreso de Cuba, por órdenes de la CIA, Félix Rodríguez pasa un curso en Fort Bennings con los elementos más fanáticos de la Operación 40, entre otros Luis Posada Carriles, futuro jefe de pandilla terrorista, y Jorge Mas Canosa, quien fundara y dirigirá la terrorista Fundación Nacional Cubano-Americana.


Luego fue enviado a Nicaragua con un grupo de agentes que atacó el buque español Sierra de Aranzazu como represalia por las relaciones mantenidas por España con Cuba. El ataque terrorista crea tal escándalo que la CIA retira su tropa anti-cubana, supuestamente de élite.

Según su propio testimonio desclasificado, en junio de 1967, Félix Rodríguez recibe una llamada de un oficial de la CIA que se identifica como Larry S. quien le propone sumarse a una operación destinada a capturar al Che Guevara cuya presencia en Bolivia está confirmada. Rodríguez usará el nombre de “Félix Ramos Medina”. Terminará con el apodo de “El Gato”.

Viajará con otro mercenario cubano-americano de apellido González, con el cual llega en La Paz, la capital boliviana, el 2 de agosto de 1967. Son recibidos por el oficial de caso, denominado Jim, y un oficial boliviano de inmigración. La estación CIA es dirigida por John Tilton. Otro cubano-americano, Gustavo Villoldo, se sumará pronto a Rodríguez y González.


El 31 de agosto, Rodríguez tiene una primera oportunidad de ejercer sus “talentos” en materia de interrogatorio. José Castillo Chávez, “Paco”, un miembro de la tropa del Che cae preso. Rodríguez se desplaza por avión desde Santa Cruz hasta Vallegrande, acompañado por el Mayor Arnaldo Saucedo.
 
El 22 de septiembre, los guerrilleros toman el caserío de Alto Seco pero luego caen en una emboscada en la población de Jagüey donde mueren Coco Pedredo, Manuel Hernández Osorio y Mario Gutiérrez Arcaya. Los militares atan los cadáveres sobre unos burros y aparecen así ante los campesinos horrorizados de Pucará, a poca distancia. El informe sobre el incidente estará entregado directamente al agente de la CIA Félix Ramos.
 
Este día el guerrillero Antonio “León” Domínguez Flores aprovecha el combate para alejarse de sus compañeros y luego entregarse al ejército. “El Gato” Ramos se encargará de sacarle toda la información. Incluso torturándolo y usándolo de informante al encarcelarlo junto al guerrillero preso Ciro Roberto Bustos.
 
La traición de León y la muerte de tres compañeros significaron indiscutiblemente un golpe muy grave para la guerrilla del Che. Rodríguez afirma que impulsó entonces al Coronel Joaquín Zenteno Anaya, jefe de la Octava Division del Ejército boliviano, desplazar a su 2do Batallón de Rangers desde su cuartel general de La Esperanza hacia Vallegrande.
 
Los soldados bolivianos conformando el batallón han sido entrenados por los instructores dirigidos por el Mayor norteamericano de Tropas Especiales “Pappy” Shelton. El 29 de septiembre, el Coronel Zenteno ordena a sus 650 Rangers dirigirse hacia el sector de Vallegrande con el objetivo de rodear a la tropa guerrillera. Rodríguez acompaña a la tropa. Protegiendo más que nunca su verdadera identidad, el oficial CIA se hace designar exclusivamente bajo el nombre de “Capitán Ramos”.

El 30 de septiembre, el Che y su grupo son ubicados en el sector de Valle Serrano. El 8 de octubre, en los alrededores de las 3:30 de la tarde, el Che cae preso después de agotar sus municiones en un combate donde recibe una herida en la pierna. El enfrentamiento dejó muertos a tres guerrilleros y dos soldados.



A las 4:00 PM, es conducido frente a un capitán de apellido Prado quien ordena a su operador radio de avisar a Vallegrande de la captura.


INSULTA AL CHE AMARRADO EN EL SUELO

El mensaje “Caída de Ramón confirmada” revela la noticia al Coronel Zenteno en Vallegrande quien, asombrado, exige una segunda confirmación y luego de obtenerla ordena el traslado del Che a La Higuera, justo antes de avisar a Félix Rodríguez, en Vallegrande, con otro mensaje en clave.
 
En las horas siguientes, el Presidente norteamericano Lyndon B. Johnson es avisado por su asesor Walt Rostow, con un memorandum urgente, que el Che está preso en Bolivia. Según su versión de los eventos, Félix “Ramos” Rodríguez llega en helicóptero a La Higuera a las 6:15 de la mañana, el día 9, con Zenteno Anaya quien dejó en Vallegrande a su propio jefe de inteligencia, Saucedo Parada, por falta de espacio en el pequeño aparato. “El Gato” trae un potente radio y una cámara.

Observa al Che tendido en el suelo, los brazos atados en la espalda y sus pies amarrados y empieza a insultarlo con desprecio. Luego, transmite con su radio un mensaje cifrado a la estación CIA más cercana para su retransmisión hacia el cuartel general de la CIA en Langley, Virginia. Empezó a fotografiar sistemáticamente todos los documentos encontrados con el Che, incluso su diario, página por página.
 
Realiza un número de fotos del Che que la CIA mantiene secretas hasta hoy. Este mismo día, el dictador boliviano Barrientos recibe del embajador norteamericano Henderson la orden de muerte del Che. Félix Rodríguez recibe luego un mensaje cifrado dando el código establecido para la ejecución.

Según los documentos norteamericanos desclasificados, será el propio mercenario cubano americano que informará, una hora más tarde, al Coronel boliviano Zenteno de la decisión.

Sobre este tema, Ramos-Rodríguez pretenderá luego que tenía la orden de sus superiores de la CIA de mantener el Che vivo “a todo costo”. Según sus pretensiones, la CIA y el Gobierno norteamericano habían preparado condiciones para llevarse al Che a Panamá, usando “helicópteros y aviones”. Lo que no corresponde de ninguna manera a lo que sucederá.

Rodríguez afirmará que frente al Coronel Zenteno quien dice que debe obedecer a las órdenes recibidas (a través de Ramos), decidió “dejar la historia seguir su curso”. En su relación de los eventos, Rodríguez-Ramos, agente de la CIA y torturador formado en Fort Bennings toma la precaución de atribuirse sentimientos humanitarios, algo obviamente absurdo de parte de una crápula de tal dimensión.
 
Aquellas afirmaciones del hombre que luego participará, en Vietnan, en la operación de exterminio de militantes comunistas denominada “Phoenix” -una verdadera masacre- sólo merecen estar archivadas al lado de las frases inventadas del Che que la CIA difundió y sigue difundiendo, hasta en Internet.

Lo cierto es que será al “Capitán Ramos” y no al coronel boliviano a quien llega la orientación de matar al Che. “El Gato” la comunica al coronel boliviano y luego dirige la ejecución.

Según el joven soldado Eduardo Huerta Lorenzetti quien estaba de guardia en la escuelita donde yace el Guerrillero Heroico, el agente cubano-americano de la CIA entra repentinamente y zarandea al Che atado por los hombros para que hablara, lo hala bruscamente por la barba y le grita que lo va a matar. Huerta trata de intervenir pero “El Gato” lo amenaza gritándole “¡boliviano de mierda!”.

La discusión quedó interrumpida por la llegada de un cadáver y otro prisionero, Juan Pablo Chang Navarro “El Chino”, casi ciego. Ramos le da golpes al preso y luego, con una bayoneta, le provoca varias heridas intentando que hable, sin lograrlo.


“MANDÉ A TERÁN QUE CUMPLIERA LA ORDEN”

Félix Rodríguez, alias Capitán Ramos, alias “El Gato”, ordena entonces al Sargento Jaime Terán asesinar al Che. Lo confesó a la revista española Cambio 16, edición del 18 de diciembre de 1998: “Salí y mandé a Terán que cumpliera la orden. Le dije que debía dispararle por debajo del cuello porque tenía que parecer muerto en combate”. Asustado, Terán no llega a disparar sobre el Guerrillero Heroico.



- ¡Dispara cojudo, dispara!, le grita Ramos a Terán. Terán sigue sin disparar y sale de la escuelita. ”El Gato” grita amenazas y le ordena terminantemente entrar de nuevo y cumplir con la orden. Terán, finalmente, dispara.

Entonces, el agente de la CIA Félix Rodríguez imitando cobardemente a unos militares presentes, dispara hacia el cuerpo del Guerrillero Heroico. Esta mima tarde, Rodríguez sale de La Higuera en helicóptero hacia Vallegrande.

Contará que al llegar “sabiendo que la gente de Castro estarían mirando para agentes de la CIA”, se puso la gorra del ejército boliviano. 

El corresponsal de The Guardian, el inglés Richard Gott, escribe en aquel momento que al llegar el cuerpo del Che en Vallegrande, la operación fue dejada en manos de un hombre en traje de campaña cuya descripción corresponde a Félix Rodríguez.


“! VAMOS A LLEVARNOLOS PAL’CARAJO!”

El cadáver fue trasladado a un camión. Gott contó cómo “Las puertas del camión se abrieron de repente y el agente americano saltó, emitiendo un grito de guerra: “!Vamos a llevárnoslos pal’carajo!” A uno de los corresponsales quien le preguntaba de dónde venía, Ramos-Rodríguez le contestó bruscamente: “¡De ninguna parte!”


Gott anotó cómo “El Gato” miraba iracundo cada vez que una cámara era dirigida hacía él. También observó cómo este “capitán” estaba hablando con los oficiales de mayor grado “en términos familiares”. En el hotel de Vallegrande, los agentes de la CIA, encabezados por Félix “El Gato” Rodríguez, y oficiales bolivianos, festejaron la muerte del Che.

Según los testigos, Félix Rodríguez abrió una botella de whisky y brindó a los presentes. En las horas siguientes, “El Gato” también participó en la decisión de cortarle las manos al Che para su posterior identificación. Terminada su bochornosa misión de sicario, Félix Rodríguez salió de Vallegrande para Santa Cruz, luego a Panamá y finalmente a Estados Unidos.


TORTURADOR EN VIETNAN

El 24 de febrero de 1969, Rodríguez obtiene la ciudadanía norteamericana. La CIA lo manda a Saigón, en Vietnan, donde se dedica a torturar e interrogar a los prisioneros al lado de Ted Shackley, quien fuera Jefe de la gigantesca estación CIA JM/Wave de Miami, encargada de las operaciones contra Cuba.


Con extrema violencia, participa en el Programa Phoenix. Según William Colby, ex jefe de la CIA, esta operación de extrema represión dejó 26.369 muertos entre las 33.350 personas detenidas en los centros de interrogatorios norteamericanos.

Félix Rodríguez, integrando la empresa de cobertura Air América, trafica luego heroína desde Laos para la red norteamericana de Santos Traficante, el ex padrino habanero, al fin de influir en el conflicto laosiano ganándose el apoyo de tribus aisladas. La operación está dirigida por Donald Gregg, quien obedece a las orientaciones de Ted Shackley.

Entre 1972 y 1973, Félix Rodríguez es instructor del Ejército Argentino convocado por el entonces jefe del Cuerpo de Ejército I, general Tomás Sánchez de Bustamante, a quien conoció en Vietnam.
 
Luego aparece como hombre de confianza y de consulta de la agencia Trident Investigative Services Inc. La agencia es representada en la Argentina por John Battaglia Ponte, un uruguayo nacionalizado estadounidense y ex agente de la CIA, que en los años 70 participó del llamado “Plan Cóndor” que coordinó el accionar ilegal de los aparatos represivos del Cono Sur.


En agosto de 1974, George Bush, entonces director de la CIA, confía a Orlando Bosch la responsabilidad de reunir el conjunto de los grupos terroristas de Miami en un solo grupo, la famosa Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) que luego realizara un centenar de atentados en más de 25 países.

Félix Rodríguez colabora con Bosch y cumple varias “misiones” en Uruguay, Brasil, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador. Actúa en América Central y ayuda a la fuga de Anastasio Somoza de Nicaragua.

Bush desinformará al Congreso acerca de la muerte de Orlando Letellier, ex ministro chileno y ex embajador de Chile en EE.UU., y de Ronni Moffit, militante de los derechos humanos, asesinados en pleno Washington por agentes de la dictadura de Pinochet y matones cubano-americanos “prestados” por los hermanos Guillermo y Ignacio Novo Sampoll, discípulos de Bosch, y también “socios” de Félix Rodríguez, desde la famosa Operación 40.


CONDECORADO POR SU MENTOR

En 1976, Bush condecora a su socio Rodríguez con la medalla Estrella al Valor. En 1979, Rodríguez se vincula al comercio de las armas en América del Sur, en asociación con Ted Shackley, su jefe en Saigón. En 1981 Reagan y Bush ocupan la Casa Blanca y Félix Rodríguez cumple varias misiones por cuenta de la CIA, paralelamente a sus varios tráficos.

En 1982, el director de la CIA, William Casey, lanza la operación Black Eagle para “ampliar el papel de EE.UU. en América Central”. En agosto, el vicepresidente George Bush nombra a Donald Gregg (el de Laos) como Consejero para la Seguridad Nacional. Gregg manda a Félix Rodríguez en misiones de apoyo a la Contra nicaragüense.



Rodríguez organiza, con José Basulto (hoy cabecilla de Hermanos al Rescate) lo que luego se calificó de mayor desvío de fondos de seguro social de la historia de EE.UU. bajo el pretexto de organizar ilegalmente servicios hospitalarios para los mercenarios de la Contra nicaragüense.

En octubre 1984, Gerald Latchinian, vice-director de Giro Aviation, una empresa aérea de la CIA manejada por Félix Rodríguez, es arrestado y encarcelado por la importación de 10 millones de dólares de cocaína. A finales de 1984, Donald Gregg presenta al coronel Oliver North, jefe de las operaciones en América central, a Félix Rodríguez. Rodríguez se entrevista directamente con Bush el 22 de enero de 1985.


NARCOTRAFICANTE EN EL SALVADOR

También a partir de este momento, en El Salvador, el ex miembro de la Operación 40 se encarga de coordinar las operaciones de transporte de enormes cantidades de cocaína desde Colombia hasta los Estados Unidos.



La CIA le ofrece, como principal ayudante, a su viejo socio, el archí-terrorista Luis Posada Carriles, hoy enjuiciado en Panamá por un atentado fracasado contra Fidel Castro. 



Un ex agente de la DEA (la agencia federal norteamericana anti-droga), Celerino Castillo III, contó más tarde ante el comité de inteligencia de la Cámara cómo sus informantes descubrieron en la base de Ilopango almacenes de drogas, armas y dinero. También cómo se dieron cuenta de que muchos de los pilotos de los Contras estaban fichados como narcotraficantes en los dossier de la DEA.
 
El 18 de enero de 1985, Rodríguez se entrevista con Roberto Milán-Rodríguez, el experto en lavado de dinero del Cartel de Medellín, quien se jacta de haber ya “lavado” más de 1,5 mil millones de dólares para su organización. Milán-Rodríguez le entrega 10 millones de dólares, destinados a la Contra nicaragüense.

El 8 de mayo 1985, la oficina de Bush es alertada por Rodríguez de que un aparato C-123 ha sido derribado por las fuerzas armadas nicaragüenses. El piloto, Eugene Hassenfus, confiesa trabajar para la CIA bajo los órdenes de Max Gómez (Félix Rodríguez) y Ramón Medina (Luis Posada Carriles).

En diciembre 1985, George Bush recibe abierta y desvergonzadamente a su amigo Félix Rodríguez, torturador, asesino, ladrón y narcotraficante en la Casa Blanca. 



Rodríguez participa ahí en la celebración de Navidad. En octubre del año siguiente, el General Singlaub se queja de los “contactos diarios” de Rodríguez con la oficina de Bush, temiendo “daños para el presidente Reagan y el Partido Republicano”.


“HAS GANADO MUCHO RESPETO”

En 1988, una comisión del Senado, dirigida por el senador John Kerry, investiga la escandalosa operación de tráfico de drogas y de armas involucrando a Oliver North, Donald Gregg, John Poindexter, Elliott Abrams, Otto Reich, Richard Armitage, John Negroponte, Mitch Daniels y Félix Rodríguez. Este último también tendrá que dar un testimonio, al parecer bien arreglado: “Has ganado mucho respeto en el proceso”, le comentará enigmáticamente George Bush en un mensaje personal que le escribió.



En 1989, George Bush consigue la presidencia. En la toma de posesión, Rodríguez está presente, al lado de un gran amigo, el General Rafael Bustillos, jefe de la Fuerza aérea de El Salvador. Aunque Félix Rodríguez afirma entonces que abandona la CIA, el semanario Rolling Stone revela que sigue visitando la agencia cada mes para recibir instrucciones y que lleva allí su Cadillac a prueba de balas para darle mantenimiento.



Félix Rodríguez, entretanto, anda por Miami, mafiando con su red de ex agentes, matones, conspiradores.


HACIENDO SUS COMPRAS EN COSTCO

En el juicio de los Cinco de Miami, se reveló cómo uno de los patriotas cubanos se encontró, casualmente, algún fin de semana, con Félix Rodríguez, que esperaba detrás de él en la caja de un supermercado Costco de Miami. Pudo luego observar cómo salió, despreocupado, hacia su lujoso vehículo en el parqueo del centro comercial.



Socio de la cúpula terrorista cubano-americana de Miami y de los archí-terroristas Posada y Bosch, torturador en Saigón, ladrón del Watergate, narcotraficante de Laos y El Salvador, el mercenario de Bolivia, “El Gato” Rodríguez se jacta hoy de “haber matado” al Che. Conserva el reloj Rolex del Guerrillero Heroico tal cómo varias reliquias de sus numerosas víctimas.

“Héroe” del Imperio, el asesino condecorado anda libremente en Miami, frecuenta a los demás canallas de la cúpula mafiosa y sigue jactándose de sus crímenes. Vive en una lujosa casa de Miami-Dade. En su sala exhibe sus trofeos. Un Rolex GMT Master de acero y una pipa que pertenecieron al Che.
 
Así viven los asesinos, esbirros, torturadores y criminales de cualquier calaña en su santuario estadounidense de South Florida.


jueves, 5 de marzo de 2015

Chávez: hoy cantamos en tu honor eterno






Freddy Martínez

El paso de Hugo Chávez Frías por la vida terrena no pasó desapercibida. Esos 58 años de vida encarnados en aquel niño campesino, en el adolescente pelotero y después en el sencillo soldado que soñó una patria, se amoldaron en una sólida figura humana que los pueblos del mundo identificaron -cual mito mediterráneo- con un titán olímpico.

El itinerario humano de este hombre excepcional comienza en Sabaneta de Barinas, lugar de las pequeñas aventuras de infancia compartidas con el hermano mayor del matrimonio Chávez Frías y con la abuela Rosinés. El niño Hugo comienza a observar el mundo desde las leyendas; la manera como en el llano venezolano se interpreta la dura realidad de la vida cotidiana.

En leyenda pues creció el muchacho Hugo Rafael y así fue tejiendo las historias familiares que a sus oídos llegaban. Las historias aventureras del abuelo Maisanta las convirtió en una epopeya de familia, rescatando el honor de aquel guerrillero antigomecista; el mismo que la sociedad latifundista tildó como un despiadado pistolero. Fue su primera victoria frente a las versiones acomodadas de la historia burguesa.


Cuando el bachiller Chávez llega a Caracas en el año 1971, la nación venezolana se promociona en el mundo como un país de derroche y de estabilidad social, sin embargo, la realidad interna era otra y aunque al joven Chávez Frías sólo le preocupaba jugar béisbol, la semilla revolucionaria lo comenzaba a tocar como en un juego del destino. Los proyectos por emular a su ídolo de adolescencia, al gran pitcher magallanero Isaías “Látigo” Chávez, pasaron a un segundo plano. La vida militar, los libros y la figura de Simón Bolívar lo van formando como un militante bolivariano.


Presenció con estoicismo los desfiles presidenciales del momento y caminó al lado de los más importantes jefes políticos de la Cuarta República hasta comprender que era el momento de bajar de las estatuas al Simón Bolívar de los libros para iniciar la reconstrucción de la República, luego de los terribles días de febrero y marzo de 1989.

De aquel sencillo joven de la Venezuela profunda quedaba poco, convirtiéndose de a poco en el Chávez que salió por televisión anunciando el fracaso de su aventura quijotesca. El muchacho que nació en Sabaneta de Barinas un 28 de julio de 1954 se descubrió para la historia universal un 4 de febrero de 1992.


Otras fechas se agregarán a su labor de demiurgo creador. El 6 de diciembre de 1998 se ganó el reconocimiento del pueblo en una fiesta memorable realizada frente al teatro Teresa Carreño. Ese día el pueblo venezolano lo hizo presidente para que anunciara la nueva Constitución ya redactada el 2 de febrero de 1999: día del nacimiento de la República Bolivariana. Y siguieron otras importantes jornadas que reafirmaron su liderazgo a su inquebrantable fuerza humana y revolucionaria.

Pero los zarpazos también cuentan: la huelga general contra su presidencia el 1 de diciembre de 2001 presagiaban jornadas duras para el próximo 2002: llegaron los aciagos días de abril y Chávez era rescatado de la muerte en un tercer día de resurrección. Dejaba de ser un hombre, dejaba de ser un sencillo líder con defectos humanos para constituirse en el mito que el pueblo venezolano construyó.

La burguesía venezolana, presa de su propia precariedad, nunca lo entendió; es entonces la hora del pueblo venezolano para asumir su revancha histórica y crear al Chávez antimperialista; y Chávez en respuesta, se proclama socialista anunciando las misiones, paralelamente a las situaciones insurreccionales planteadas por las fuerzas reaccionarias de la derecha política interna y sus aliados internacionales.

América del Sur y los pueblos del planeta son sus siguientes escenarios. Venezuela se hizo pequeña ante el ya proclamado Gigante de Sabaneta: conquistó Santa Marta en una memorable manifestación de pueblo colombiano. Se hizo Dios en Haití. Cuba rindió honores a su presencia. Argentina tembló al escucharlo cuando Mar del Plata casi lo proclama Libertador una vez que el jefe del imperio retrocede tras la propuesta de imponer un “paquete” de dominación económica llamado Alca. 


Ecuador y Bolivia lo entendieron y siguieron sus pasos irreverentes. Palestina lo venera en cualquier calle como uno más de una familia en diáspora. Siria lo sigue como a un profeta antiguo. La gigante Rusia lo protege y le hace himnos en su honor. Irán lo admira. La China del Tao ríe su humor llanero. El pueblo norteamericano lo descubre y lo convierte en amigo. Honduras lo sigue llorando.

También el demiurgo fundador tiene tiempo para pensar en América tal como los libertadores del siglo XIX la pensaron. Chávez miró al Caribe y creó Petrocaribe. Observó razones comunes entre naciones amigas y creó el Alba como una alternativa de relación entre hermanos. Chávez como un profeta que guía los acontecimientos futuros funda la Comunidad de Estados Latinoamericanos, en la necesidad de una instancia política que intenta devolver el proyecto de unificación continental impulsado por el Libertador Simón Bolívar en el Congreso de Panamá en 1826. Después de Chávez la patria grande tiene fronteras infinitas.

Cuando el Eterno Comandante Hugo Rafael Chávez Frías fallece el 5 de marzo de 2013, ya el pueblo venezolano le había ofrendado varios títulos a su legendaria figura humana: presidente invicto, Comandante Supremo, segundo Libertador de la patria.

Hoy cantamos en su honor eterno. Chávez vive...

lunes, 2 de marzo de 2015

Ayer genocidas del 27-F, hoy conspiradores y terroristas




Freddy Martínez

El 27 de febrero de 1989 está en la memoria del pueblo venezolano como el día en que bajaron los cerros y el día en que se desarrolló la primera gran rebelión contra el capitalismo en el esquema neoliberal globalizante.

El recién estrenado gobierno de Carlos Andrés Pérez, literalmente entregó el país a los intereses de las entidades financieras del capitalismo imperial (FMI y Banco Mundial), atendiendo sus recomendaciones economicistas que estipulaban aumentos desmesurados del costo de la gasolina, alza de las tarifas de los servicios públicos, liberación de precios y otras medidas impopulares que dieron origen a las espontáneas y masivas protestas que comenzaron el lunes 27 de febrero en Caracas y otras ciudades cercanas a esta capital.   

   

En la mañana del 27-F el pueblo venezolano amaneció en estado de shock al verse envuelto en una situación que solo los grandes acaparadores celebraban. Y no quedó otra alternativa que rebelarse  frente a lo que significó el primer levantamiento de pueblo alguno contra el neoliberalismo globalizador.

La rebelión terminó cuatro días después con un saldo de miles de ciudadanos muertos, cientos de desaparecidos, hogares destruidos por efectos de la metralla, negocios saqueados y un tambaleante gobierno que, agotado de reservas morales, defendía su acción sangrienta a través de los voceros de entonces atrincherados en los partidos Ad y Copei, medios de comunicación, gremios empresariales, estamento militar y cúpula eclesiástica.


Unos años después, y desalojados del poder político, los perpetradores del genocidio del 27-F, cual episodio novelesco de Gargantúa y Pantagruel, se reagruparon para planificar las acciones sediciosas y terroristas contra el gobierno del presidente Hugo Chávez en 2002; para más señas, es la misma gente que hoy intenta derrocar al presidente Nicolás Maduro con estrategias sin precedentes de guerra psicológica, sabotaje económico y presión mediática internacional, acompañada de amenazantes expresiones de los representantes del imperialismo norteamericano.

Herederos políticos pues de aquel Carlos Andrés Pérez, son hoy Henrique Capriles, María Machado, Leopoldo López y Antonio Ledezma; un sátrapa este último que, por cierto, estuvo al lado de CAP acompañando sus órdenes genocidas en los días trágicos que comentamos.   




Hoy decimos entonces que estos personajillos siempre han tenido la necesidad de reciclarse el pelaje que los cubre para deambular en el espacio de la mitomanía del cual son adictos; así, unas veces se hacen llamar Coordinadora Democrática, otras sociedad civil, Gente del Petróleo o sencillamente Mesa de Unidad Democrática, aunque no puedan quitarse el tufo maloliente que los asocia con los genocidas del 27-F.

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