jueves, 29 de junio de 2017

Juan Arango, Tomás Rincón, Salomón Rondón: el turno de la farándula vinotinto


 

Freddy Martínez

Como para no quedar relegados en el camerino de los actores secundarios que piden cámara para presumir de más fama, la farándula vinotinto sale al ruedo de las declaraciones públicas para acusar al presidente venezolano como responsable por las personas que han sido asesinadas en las actos terroristas organizados por grupos vinculados a la MUD desde que estos reactivaran sus planes para derrocar al gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

Cual divos, a lo Miguel Bosé o Ricky Martin delante a un juego de luces, los farandu-futbolistas de la selección absoluta -hace mucho tiempo eliminados de la clasificación para el mundial de Rusia 2018- hacen paréntesis frente a la mano que los maquilla para expresar que “el régimen madurista reprime salvajemente a unos jóvenes pacíficos que luchan por la libertad y por la democracia”. Hasta allí nada nuevo y original en el discurso, pues esas mismas frases la hemos escuchado desde la época de la Coordinadora Democrática (hoy MUD) cuando asediaban al gobierno del presidente Hugo Chávez.

La farándula vinotinto, entre los más activos, Juan Arango, Tomás Rincón, Salomón Rondón y Josef Martínez, no pierden ocasión para sumarse a la reproducción del torbellino informativo difundido diariamente por la mediática corporativa del mundo, para señalar y atacar al gobierno venezolano como “violador implacable de los derechos humanos”; un infundado señalamiento -decimos- originado desde las capitales del poder político y económico global para justificar cualquier acción intervencionista contra el país que tiene en su territorio las mayores reservas petroleras del planeta para más de doscientos años de futura explotación industrial. 



Josef Martínez acusa al presidente Maduro de asesino. Arango lo incrimina como mentiroso, ya que el presidente no asume su autoría como autor material de los asesinados en las guarimbas; Rincón desde Italia, a ceño fruncido y con la bandera tricolor al revés, clama por “no más represión”, y se pone a disposición de los líderes del gobierno de transición, “para ser un impulsor en el renacer de nuestro país”; Salomón Rondón, uno de los más beligerantes cuando se trata de lanzar opiniones negativas contra el país, dice que el gobierno debe caer lo más rápido posible.

No más represión, cantan en coro los futbolistas. ¿Será que no investigan? ¿Será que estos deportistas no pasan de La Patilla? ¿O será que no les interesa indagar por alguna conveniencia? Si es así, no son sinceros. Es pura pose farandulera. ¿Dónde está la condena contra la destrucción de escuelas, de asedio a hospitales; de quema de gente, de bibliotecas, de depósitos y camiones de alimentos; de asesinatos desde las barricadas? ¿Por qué no han dicho nada contra la destrucción a cenizas de una flotilla completa del transporte público? ¿Dónde está el lamento de Tomás Rincón por la muerte de una enfermera ocasionada por un degenerado que lanzó un matero desde un edificio? ¿Dónde están las lágrimas de un hipócrita llamado Juan Arango por esos niños que los criminales de la MUD reclutan en los barrios de Petare para que batallen en una confrontación donde los hijos de María Corina Machado brillan por su ausencia? 



A dios gracias, estos tipos son futbolistas de élite; a dios gracias se han hecho ricos y famosos; pues, de no ser así -supone uno- estarían metidos de cabeza en las guarimbas de Altamira (Salomón Rondón) o del Trigal (Josef Martínez) a riesgo de ser confundidos como chavistas, toda vez que el color de la piel y la procedencia humilde de ambos jugadores coinciden con el color moreno de Orlando Figuera, (Salomón viene de un barrio del 23 de Enero y Josef del barrio valenciano El Combate) el joven quemado vivo hace apenas unos días por los grupos que Tomás Rincón celebra como los impulsores del renacer del país.



Juan Arango: “Venezuela está demasiado peor”

Juan Arango acaba de ser entrevistado para la televisión de Miami por el periodista peruano Jaime Bayly, un conocido agente encubierto perteneciente a la nómina complaciente del grupo terrorista cubano-americano Alpha 66 y de otros organismos que trabajan para los servicios de inteligencia de USA. Tuvo tiempo Juan Arango, en algo más de cuarenta minutos de entrevista, para hablar de fútbol, de su carrera como empresario, como promotor deportivo o, en todo caso, de su nuevo rol como personaje de la farándula; al contrario, mostrando algo de inusitada ansiedad, lo que hizo fue hablar mal de la patria que lo formó como futbolista y del país donde tiene todos sus prósperos negocios. 



Desde su condición de analfabeta funcional, Juan Arango despotricó de la Asamblea Nacional Constituyente y, como en un acceso de ansioso delirio, remarcó lo que la prensa occidental espeta en sus portadas todos los días sobre Venezuela: que no hay libertad de prensa, que el gobierno controla todos los medios, que la gente hace cola en los contenedores de basura por el hambre, que vivir en el país es insostenible y que después de 18 años (los que tiene Arango en el extranjero) “Venezuela está demasiado peor”.

(A propósito, felicito por esta vía a Rafael Lacava por la inauguración del estadio La Bombonerita de Puerto Cabello. Toda una instalación deportiva de espectacular belleza creada como centro formativo para niños y jóvenes, además de ser una adecuada infraestructura para la estadía de equipos profesionales, pues sus instalaciones cuentan, además de una ciudad deportiva, con un comedor, salones recreativos, oficinas, dormitorios y espacios para la prensa. Cuando Juan Arango se fue del país venía de jugar en canchas de tierra. Era el momento del Nueva Cádiz FC. Hoy, a su regreso, se consiguió con estadios como el Metropolitano de Mérida, el Monumental de Maturín, el Metropolitano de Cabudare, el Cachamay de Puerto Ordáz y, entre otros, el Anzoátegui de Barcelona, construidos en época de Revolución Bolivariana). 



Recapitulemos. ¿Por qué Bayly en la entrevista no aprovechó la ocasión para preguntarle a Arango sobre su nueva faceta farandulera? (Se acaba de casar con una modelo zuliana). ¿Por qué no le preguntó sobre los prósperos negocios que tiene en Venezuela? ¿Le pidió alguna vez dólares al Estado chavista para su marca importadora? ¿No sabía Bayly que Arango está metido en tremendo escándalo con su ex-esposa por asuntos domésticos y judiciales que competen a temas de violencia contra la mujer, de protección a niños y adolescentes y otros penosos asuntos? Lo dudamos. El asunto era que Arango dijera que “Venezuela está demasiado peor”. El libreto, el mismo libreto de siempre en los canales mayameros, apuntaba a que el destacado futbolista debía hablar mal del país que posee en su manto terrestre reservas incuantificables de oro; tanto que podría cambiar el destino de la fortaleza monetaria del país en poco tiempo.

Ciertamente, la farándula vinotinto tiene todo el derecho de opinar sobre asuntos de la vida pública del país, es también su deber; en todo caso lo que le solicitamos a este grupo de farandu-futbolistas es que sean más objetivos y precisos en sus denuncias por las muertes que están ocurriendo en las guarimbas organizadas por el fascismo de derecha en Venezuela. Hasta el momento la terrible cifra pasa de noventa ciudadanos que estarían vivos si los criminales de la MUD no hubiesen convocado la escalada de extrema violencia que han montado en algunas zonas del país y del que hasta hoy ningún dirigente se hace responsable.

lunes, 5 de junio de 2017

Diálogo de Luisa Ortega con su sombra




                                                                    Freddy Martínez

LUISA ORTEGA: Reconozco que estoy en el círculo de las confusiones, en el lugar de un laberinto que me lleva y me trae hacia el caos. Me tiemblan las manos apenas digo algo sobre los asuntos de la Santa Justicia. Las palabras se me pierden en el vendaval de los vientos que no sospecho si son los alisios o las brisas monzonas que regresan a sotavento. Esos balbuceos en público delatan mis nervios hasta ayer controlados con infusiones caseras de manzanilla. Me siento en la nada. Quiero irme a casa a preparar ensaladas, sentarme a leer revistas, mirar atardeceres.

SU SOMBRA: Antes de pensar en alcachofas y en calabacines más bien vuelve a tus estrellas Luisa Ortega; no naciste para gallina asustadiza. Considera los libros leídos en tu juventud; invoca a las estrellas danzarinas, esas que son necesarias llevar dentro de sí para que ocurran hechos extraordinarios. Todavía no es momento para que dejes de lanzar las flechas de tus anhelos aunque esté cerca el tiempo en que la cuerda del arco deje de vibrar. 
  
LUISA ORTEGA: ¿Será que estoy en el tiempo de la transición y no me he dado cuenta? Mis recientes enemigos son ahora mis amigos y mis recientes amigos son ahora mis enemigos. He de abandonar con prisa el barco que promovió mi nombre entre los anónimos abogados de mi generación. Seré la primera en salir por la cubierta ahora que soy una celebridad entre los venezolanos. Soy Luisa Ortega y serán pocas las cosas que debo empacar al momento de saltar de la nave, pues, según mi consorte, estamos sobre un polvorín a punto de reventar. La valija y el pasaporte están ya prestos por si las cosas pasan a niveles insostenibles. Ya sabes, como toda elegante mujer de derechos, llevo lo imprescindible: mis tintes Nordic Blonde, el Wella Koleston para rubios sorprendentes y algunos paquetes del Henna Color, comprados especialmente a la Radhe Shyam.

SU SOMBRA: Trato de entenderte, pero recuerda, soy tu sombra, no tu luz. A lo sumo, soy solo un espectro escondido en los pequeños resquicios de tu conciencia a fin de advertir lo que precisamente eres para la realidad; una vez incido, otra vez persuado, pero sigo siendo sombra. Recuerda, solo tú corriges tu propia máscara.

LUISA ORTEGA: Eres mi conciencia, ni más ni menos; tu también eres Luisa Ortega. No te escondas más de lo permitido hasta ahora. He sido juzgada en el pasado. Todavía me revolotea en la cabeza el discurso improvisado de los muchachos del 12-F, sobre todo, el de aquel extraño experimento merideño del sector derecho que pedía mi cargo por corrupción e incapacidad; discurso que ahora tomo como una licencia de su particular manera de ser. No llevo rencores, aunque mis nuevos amigos deben agradecer que la Institución a mi cargo trabajó para que Leopoldo fuese juzgado solo por delitos leves y no por los cuarenta y tres difuntos que la dictadura quiere achacarle. 

 
SU SOMBRA: Solo los tontos se tropiezan con la misma piedra Luisa Ortega, tardaste mucho tiempo para dar el paso; no atendías mis consejas.

LUISA ORTEGA: Douglas dice lo mismo. Él considera que debo quitarle una de las patas a la mesa del Estado para que el gobierno cojee y se caiga completo. Ese Douglas y sus metáforas pueblerinas jaja, pero sin muchos comentarios, así es como piensa nuestro inagotable guerrillero. Empero, si tropezaba con la misma piedra, era un juego de mi capacidad dialéctica en el entendimiento de la política. ¿Qué me dices de mis nuevos FreshLook tirando hacia lo verde? 
   
SU SOMBRA: Eres la misma de siempre Luisa Ortega. Ya me daba cuenta que también los ojos cambian de color. Cuando eras “la china” a secas, en la época cuando usabas esos jumpers colegiales como las demás muchachas de Valle de La Pascua, tus ojos pintaban a marrones. Ahora que tienes un nombre hecho para la tribuna, tus enemigos dirán que te pareces a una maestra de la Colonia Tovar ya entrada en años. Pero noto que, a pesar de todos esos vaivenes del alma y de sus transformaciones, conservas el don de la altivez; ciertamente, no es tan cuestionable hacer amistad con los sordos que nunca oyeron lo que siempre quisiste decir; pues, aunque no seas boca para esos oídos, la humillación así es mutua, es recíproca; comprensible para los intereses de cada quien y, aun cuando no queramos, todo tiene su precio: tu doblas las rodillas por el limpio porvenir; ellos sacan tu rostro del muro de las amenazas.

LUISA ORTEGA: Mis recientes enemigos, que antes eran mis amigos, también me atacan. Me sacan todos los trapitos al sol: que la reunión por unos dólares en Barquisimeto; que la Importadora de mi hijastra en Panamá; que una vida tranquila en el exterior; que las omisiones y los silencios por los linchamientos; que los niños en las barricadas; que los negocios turbios de Germán; que mi fidelidad política con Douglas; que mi relación también política con Henry; que las peluquerías; que mis carteras de la Louis Vuitton, que mis prendas de la Vie en rose; en fin, ¿qué más pudiera decirte?

SU SOMBRA: Lo que no quieras revelarle ni siquiera a tu sombra también vale. Si estuviera contigo frente a un espejo insistiera sobre la falta de brillo en tus pómulos. Dijera también que hay un desequilibrio estético ocasionado por un plebeyo hueso que sale de tus ojos, inamistosamente posado cerca de tu nariz. Cuando veo tu rostro en los periódicos percibo una gran preocupación por la imagen perfecta. A pesar de esos lentes de utilería, nada en ti sobra. Hay soltura en tus manos en una relación de plena seguridad con esos oscuros trajes que regularmente usas. Si fueran a elegir a una mujer elegante en funciones de Estado seguramente te escogerían a ti. Sin embargo, cuando acusaste a la GN por el caso homicida del muchacho caraqueño tu rostro se turbó completamente con líneas expresivas muy marcadas. Tu mirada redundaba entre esos espacios desordenados llenos de fogosos periodistas. El pobre fotógrafo de la Institución no encontraba qué hacer. Ni siquiera Germán pudo auxiliarte cuando le pedías ayuda urgente. ¿Dónde estaba la Luisa Ortega que no engañaba con sus gestos? La pena también fue mía. Pero no hay mucho de qué lamentarnos Luisa Ortega. También hay cosas notables que debemos llevarnos en las valijas. 
  
LUISA ORTEGA: Para ser mi sombra tampoco a ti te sobra nada, casi que me haces volar al tiempo de mis escapadas a la discoteca La Sorcière o al Club Barbarella, cuando era apenas una desconocida estudiante de leyes. Los anacrónicos valencianos me preguntaban en broma si era familia de unos nobles Ortegas provenientes de no se cuál provincia española; de allí salían conversaciones sobre mi perfil de “china” y de mi nariz. Pero mejor no hablo de mis “físicos defectos” para no regresar a aquellos episodios del pasado. Eres incorregible sombra.

SU SOMBRA: ¿Dónde van a parar los casos que te hicieron célebre? ¿Qué queda por hacer mientras los vaticinios de tu consorte se hacen posibles?

LUISA ORTEGA: Declarar la dictadura, ¿acaso hay dudas? y si preguntas por los casos de Yumare, Cantaura, Noel Rodríguez o las once mil víctimas de la democracia, todo quedará sencillamente como un simple anecdotario de un momento y de cuyas causas no quiero acordarme. Menos mal que en las peluquerías no se habla de esos temas. ¿Qué hora es? En este círculo de laberintos y confusiones debo consultar con urgencia los precios nuevos de la Radhe Shyam. Voy entonces por mis estrellas danzantes para los rubios sorprendentes; para los rubios extraordinarios. Definitivamente.


















jueves, 13 de octubre de 2016

¿Día de la Raza o Día de la Resistencia Indígena?




 Freddy Martínez 

Quienes asistimos a la escuela en las últimas décadas del siglo XX crecimos y fuimos formados en la noción en el cual el 12 de octubre es un día para “celebrar” el “día de la raza”, en contraposición a la actual denominación de cuyo significado histórico conmemoramos el “Día de la Resistencia Indígena”.

Por antonomasia, las dos denominaciones son antagónicas; completamente opuestas en el tiempo y en el espacio. La locución 'día de la raza' es calificada como un anacronismo por disciplinas científicas como la historia, la antropología, la psicología, la sociología, además de algunos credos religiosos.

Según el Diccionario ABC, “lo anacrónico es un adjetivo calificativo para designar elementos o personas que actúan de una manera atemporal, es decir, que no coinciden con el tiempo en el que existen y que hacen referencia sobre todo a épocas pasadas”.

Debemos aclarar que con motivo de los 500 años del “Descubrimiento” de América en 1992, se hizo un gran debate en todo el mundo para situar a contexto alguna terminología que se seguía utilizando en el léxico común sin que nos diéramos cuenta de su negativa carga semántica. Uno de estos términos era la palabra raza, aplicada para referirnos a algún grupo de seres humanos en particular y así clasificar, calificar o designar alguna etnia o pueblo del mundo.

La enciclopedia Wikipedia nos aclara que el término raza es usado en la biología para “referirse a los grupos en que la botánica subdivide algunas especies biológicas, a partir de una serie de características que se transmiten por herencia genética”. “El término comenzó a usarse en el siglo XVI y tuvo su auge en el siglo XIX. En 1905, el Congreso Internacional de Botánica eliminó el valor taxonómico de raza. A pesar de ello, su uso se mantiene en la lengua común y es muy frecuente cuando se trata de animales domésticos”.

De acuerdo a esta definición del Wikipedia, el término no es aplicable para clasificar a los seres humanos, “que en tal caso, existe la opinión mayoritaria en que es inadecuado el uso del término raza para referirse a cada uno de los diversos o diferentes grupos humanos, y se considera que es más apropiado utilizar el término etnia. Más aún, muchos científicos consideran que para referirse a seres humanos, biogenéticamente, las “razas” no existen”.

Cuando el foro político de las Naciones Unidas consideró que este término no correspondía con los principios y valores que la comunidad de naciones se había otorgado, luego de finalizado ese gran conflicto que significó la Segunda Guerra Mundial, se concluyó que no existen “razas” sino “pueblos”.

Cuando el presidente Hugo Chávez mediante Decreto de Ley, (sancionado en su momento por la Asamblea Nacional) instituyó el Día de la Resistencia Indígena en el año 2002 lo hizo, persuadido de reconocer el valor de los pueblos originarios americanos que por cientos de años fueron invisibilizados por la lógica colonizadora.

En 1992 la Asamblea de las Naciones Unidas proclamó el Año Internacional de los Pueblos Indígenas en contraste a la propuesta de los colonialistas de siempre (España y otros países) que trabajaron para que ese año fuese “celebrado” el Año Internacional del Descubrimiento de América. A partir de ese debate, algunos países, entre ellos Argentina, Nicaragua y Venezuela, el 12 de octubre se conmemora el Día de la Resistencia Indígena.

martes, 7 de junio de 2016

Sobre las derechas de tu país y cómo clasificarlas




 Trabajo realizado por el equipo de supuestonegado.com

En Venezuela y en el resto del continente, las dificultades que padece la gente están provocando un nuevo auge de las derechas. Pero ojo, no son la misma derecha de siempre. Ahora, además de ser ricachones, blancos y católicos, también son hipster, sexodiveros, liberales, ateos, “progresistas”, incluso negros. Así que, así sea para darse cuenta que ahora uno es de derecha, vale la pena echarle un ojo a este fenómeno desde nuestra realidad.

Es evidente que dentro de lo que en Venezuela llamamos “derecha”, hay una gran cantidad de diferencias. Pero, ¿cuáles son esas diferencias? La forma más sencilla de clasificarlas es según su postura sobre la transición, pues lo que tiene en común la oposición venezolana es luchar por alguna forma de postchavismo. 
 
Durante mucho tiempo, las posibilidades de que esa transición ocurriera eran mínimas o nulas, pero ahora que parece cambiar la marea, que las fantasías más profundas del escualidismo —como la muerte de Hugo Chávez, la mayoría en la Asamblea Nacional, la crisis o la derrota de aliados estratégicos del Gobierno bolivariano— se han realizado, ¿qué pasaría si una de esas derechas llegara al poder?, ¿cuáles son estas derechas a las que la crisis les ha caído como un regalo?

Los exterminadores

De la “dictadura castro-comunista” se habla al menos desde el año 2001 y, desde entonces, han existido los que quieren destruirla por todos los medios. Muchos renunciaron a perder la ferocidad del golpe de abril y por eso empezaron a aparecer, sobre todo desde 2007, retóricas rebeldes cuyos símbolos y discursos se nutren desde las revoluciones de colores de Europa Oriental hasta con el exilio cubano. Admiradores de Uribe, obsesionados con Fidel y Raúl Castro tienen sus figuras más notorias en la extraña María Corina Machado y el matrimonio López-Tintori. 



Su proyecto es claro: destruir el chavismo, y eso se manifiesta en muchos niveles y de muchas formas: sediciones, fantasías, rumores, violencia tumultuaria, etc. El problema con los exterminadores es doble: en primer lugar, no tienen realmente una estrategia política, sino una serie de mecanismos locos, semejantes a los del coyote Willie; a esto se suma, en segundo lugar, el hecho de que por cada guarimbero y por cada Loren Saleh, hay miles de guerreros del teclado, de profesores universitarios furibundos y de gente que espera que el Gobierno caiga la semana siguiente pero, de todos esos, solo una mínima parte quiere poner el cuerpo en la lucha.

Qué pasaría si llegan al poder

Retaliación generalizada contra todo lo que a ese gobierno le parezca chavista. Además del neoliberalismo estándar y de agresiones semejantes a las de Macri —empeoradas por el clima político venezolano—, habrá un amplio campo para las venganzas y retaliaciones privadas, que pueden ser peores que las del gobierno. Los exterminadores no tienen nociones de táctica, de conveniencia, de ritmos y tiempos, y ven su cruzada como eminentemente moral. Como en 2002, apartarán a los sectores que consideren moderados, lo cual, a la larga, beneficiará al chavismo, pues la sociedad se repolarizaría rápidamente. Pero el costo social y humano sería enorme.

Los pacientes, los del “tiempo de Dios”


Al final de las últimas elecciones presidenciales en 2013, Henrique Capriles había logrado lo que ningún otro dirigente de oposición antes: convertirse en el líder indiscutido del antichavismo. Ese estatuto lo conservó, sin embargo, durante muy pocos días. Todos sabemos lo que pasó: los exterminadores impusieron la línea del fraude y, con ello, ganaron la hegemonía en la oposición hasta el fracaso de la guarimba. La denuncia de fraude en este caso no se dirigía solo contra el Gobierno, sino contra Capriles, en una suerte de golpe contra su liderazgo. ¿Y cómo reaccionó él? Reconoció la victoria de Maduro, luego denunció el fraude, convocó a una marcha, la desconvocó, le dijo a la gente que se sacara la arrechera y luego dijo que no lo había hecho. 


 
El fracaso de Capriles no es solo su drama personal: es el de lo que podría ser una centroderecha propiamente dicha que se disputaría con el chavismo cierta parte del espectro político, pero que simplemente no puede prosperar, no solo porque los exterminadores la sabotean, sino porque ni la dirigencia ni la base, honestamente, saben qué carajo hacer. Aun así, habría mucho campo para una oposición estratégica, pero contra eso conspira no solo la falta de idees politiques de este sector, sino su irresolución, que expresa muy bien la frase más conocida del gobernador Capriles sobre esperar el “el tiempo de Dios”, sea lo que sea que signifique eso.

¿Qué pasaría si llegan al poder? 
 
El total y absoluto caos. Imaginemos la actitud de Ramón Muchacho ante la guarimba o las indecisiones de Capriles en 2012 respecto a si “cantaba” o no fraude, multiplicadas y llevadas al más alto nivel del gobierno: tomando una medida para complacer a un sector, deshaciéndola para complacer a otro. Esta sería una versión débil del gobierno de los exterminadores, quienes, como ocurre siempre, conspirarían constantemente contra él, hasta convertirlo rápidamente en un escenario de su predominio.

Los instalados

Incluso en su peor momento, la oposición venezolana no ha bajado nunca de alrededor del 30% de los votos, es decir, de representar al menos un tercio del electorado. Eso quiere decir que, necesariamente, muchos cargos de representación, desde simples concejales a gobernadores y diputados, están, de hecho, monopolizados por el antichavismo. Cada uno de esos cargos viene con sus remuneraciones y sus recursos, a los que se unen los recursos que se mueven gracias a contribuyentes y financistas nacionales e internacionales. Eso quiere decir que existen buenas oportunidades para el que quiera prosperar haciéndolo a punta de “temas mensuales”. Entre los viejos y los nuevos partidos, hay una buena cantidad de elementos que, si el chavismo se comportara de otra manera, hace mucho tiempo habrían dejado de ser de oposición o habrían moderado mucho, mucho sus posiciones.



¿Qué pasaría si llegan al poder?

Completo oportunismo sería el diagnóstico en este escenario, que es el más improbable de los tres. Seguramente, habría instalados en cada bando, tratando de sacar provecho de la situación. Pero si un político de esta índole llegara a la Presidencia,  simplemente trataría de “correr la arruga” para disfrutar de su posición el mayor tiempo posible. Como en el caso anterior, eso llevaría, seguramente, a que otra facción más decidida tomara la delantera. Al final, todo termina en las manos de los exterminadores.

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